Un año sabático para viajar a los 30 y tantos

Un año sabático para viajar a los 30 …. y tantos

Saltando en Sossusvlei, a unos minutos de la Duna 45

De donde viene lo del ” año sabático” ?

El término año sabático proviene del latín ¨sabbaticus¨ (sábado), día de descanso para el Judaísmo.

Los hebreos en el mundo agrícola, tras seis años de siembras y cosechas, durante el séptimo año se abandonaba la tierra ¨en barbecho¨, tiempo en el que reposaba y se regeneraba para las siguientes cosechas.

Durante ese año, no se cultivaba ni se trabajaba, el campo quedaba a disposición de los indigentes, los esclavos quedaban libres y los agricultores desatendían las tierras para llevar de nuevo una vida nómada.

Han pasado muchos años y en algunos sectores se mantiene “la tradición”. Las entidades académicas americanas ofrecen a los profesores un año sabático remunerado cada siete años, para que dediquen íntegramente a algún proyecto de investigación. En España es poco habitual aunque algunas universidades como la Valenciana lo ha concedido en varias ocasiones.
En países como Estados Unidos, Australia o Alemania es muy habitual que los estudiantes se tomen un año sabático para viajar al finalizar el colegio antes de decantarse por una carrera universitaria . En un mundo ideal esta práctica debería estar subvencionada, debería ser obligatoria. Invita al autoconocimiento y al desarrollo personal.

Por qué nos tomamos un año sabático para viajar?

Viajar es sin duda lo que más me gusta. Disfruto cualquier lectura de algún destino exótico pensando que ese puede ser nuestro próximo viaje. Voy haciendo listas mentales de lugares pendientes de visitar y un mes al año lo dedico exclusivamente al viaje.

Mi primer viaje fue a Marruecos, un shock en todos los sentidos, donde descubrí que un viaje no era visitar monumentos y comprar recuerdos. El viaje se convirtió en un viaje a través del tiempo que te transportaba a una realidad muy diferente a la que vivo normalmente. Me encontré de repente en medio de una obra de teatro sorprendente que no esperaba.

En mi caso llevo casi 15 años en la misma empresa y hace 9 años que hago exactamente el mismo trabajo, probablemente el trabajo menos creativo del mundo, 100% alimenticio, cada día. La opción de ahorrar y solicitar una excedencia había pasado por mi cabeza mil veces, pero el convenio laboral de mi empresa no garantizaba el reingreso automático en caso de excedencia voluntaria así que el miedo de volver a casa y estar varios años tirado económicamente junto con el analgésico de preparar un gran viaje al año de 4 o 5 semanas hacía que no diera el paso.
En las navidades de 2016 llegó un borrador de el sindicato en el que proponía un cambio en ese sentido así que sin pensármelo dos veces, se lo propuse a María.

María nunca había viajado hasta que me conoció y viajamos juntos al Norte de la India durante tres semanas. Le encantó la experiencia y desde entonces espera el viaje anual casi con la misma ilusión que yo.  Después de viajar unos años, entiende la pasión que tengo por irme a la quinta puñeta, (como dice mi madre) . Ella no había pensando en viajar tanto tiempo, sobretodo por dejar a Kenia (nuestro Golden).  Sabe que es una aventura inolvidable y una experiencia única, y un paso importante para aprender inglés. Además , ahora todavía no tenemos hijos y el viaje será aún más espontáneo.

Me gusta viajar, también me gusta ir de vacaciones, relajarme unos días, playa, buenos hoteles, comer bien, está genial, pero lo que más me gusta es viajar.

Perderme por caminos y calles, ver realidades y rutinas muy diferentes, la diversidad paisajística y humana, gastronomía, oficios desconocidos, tradiciones y costumbres. Pasearme por ciudades donde el móvil es un estorbo. Donde se vive, a su pesar en muchas ocasiones, como se ha vivido siempre, viviendo el día a día, sin prisas ni relojes, con cierta necesidad, con menos responsabilidades y comodidades pero más felices.

Donde el reloj es el sol.

A medida que pasan los años, transcurren más deprisa. Tal como Maximilian Kiener explica, cada año que transcurre, representa un porcentaje menor de tu vida en relación con tu experiencia vital y eso se traduce en que salvo que lleves una vida muy dinámica, cambies de ciudad habitualmente o cambies tus rutinas permanentemente, los años cada vez te pasan más rápidos. Es la razón por la que cada vez las semanas, las estaciones y los años se suceden sin darnos apenas cuenta y el trascurso de un año a los 35 años es el equivalente a un verano cuando tenías 10 años (se hacían larguiiiisimos).

Así que viajar aunque sea durante unas semanas al año , te hace vivir un poquito más lento, siendo más consciente de lo que piensas y lo que haces.

Si no me creéis haceros una pregunta ? Que habéis hecho durante los últimos 12 meses? Que experiencias nuevas habéis vivido? Algún deporte nuevo ? Alguna habilidad nueva? Cuanta gente nueva habéis conocido? Poned la mente en blanco y pensad en 10 días que hayan significado algo importante para vosotros en este último año. Un año tiene 365 días. Debería ser tarea fácil. Pero no lo es.

Vivimos en piloto automático, los días, las semanas son previsibles y la improvisación brilla por su ausencia.

Esa es la razón por la que quiero hacer un viaje así, sin billete de ida y vuelta. Con tiempo para improvisar destinos, sin itinerario y sobretodo sin piloto automático.

Viajar es droga dura y cada vez es necesaria una dosis más fuerte.

 

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