Día 6. Reserva Natural de Namibrand

Namibrand. Día 6.

La visita a Namibrand se convirtió en casi 500 kilómetros de ruta sin gasolineras, sin alojamiento y sin la visita de animales… si vas a visitar este lugar, infórmate bien de los lugares y las indicaciones que debes seguir para ir a los puntos clave para no perderte.

En cualquier caso, disfrutarás de conducir por estos caminos de tierra, grava y arena fina.

Carreteras infinitas en la reserva natural

Viajar por libre tiene muchas ventajas pero la libertad de no tener un guía que te indica paso a paso que hacer y durante cuanto tiempo hace que los planes se tuerzan a veces. No conocer que te vas a encontrar a lo largo del itinerario te lleva a utilizar caminos alternativos, a veces poco prácticos , que te hacen perder tiempo. Recorriendo la reserva natural de Namibrand donde pensábamos pasar la noche, nos damos cuenta que es un desierto espectacular sin animales y sin alojamiento. En cada viaje hay algún día torcido y esta fué la piedra de nuestro viaje a Namibia.

Reserva Natural de Namibrand.
El Oryx y nosotros, no había nadie más en el Namibrand.

Paisajes lunares , algunos oryx caminando por pistas interminables (a uno le hemos alimentado con fruta), parece que no la podía digerir muy bien. El GPS no funciona del todo bien en ese lugar, marca caminos de arena que la caravana le costaba pasar con la reductora puesta. Entramos en terrenos privados para pedir permiso para alojarnos (aparcar) pero no hay nadie. No vamos sobrados de gasolina, seguimos nuestro camino y ya decidimos hacer el trayecto del segundo día para evitar dormir en una reserva natural sin protección. Me arrepentiré siempre de no pasar la noche allí.

María cruzando el Namibrand, intentando seguir el camino sin salirse por las dunas.

Por otro lado, la ruta equivocada en parte ha tenido premio, unos caminos de rallie para divertirse conduciendo, durante unas horas he echado de menos no llevar 4×4…. hemos encontrado un pueblo con cuatro casitas, un colmado, todo muy familiar, Helmeringhausen, donde había un hostal que ofrecían según ellos el mejor pastel de manzana del mundo. No podíamos perdérnoslo así que lo hemos probado. No se si será elmejor del mundo, pero estaba calentito, crujiente, recién hecho. El mejor postre sin duda de nuestro viaje a Namibia.

Tarta de Manzana casera en el hostal aleman.

 

Por la noche, nos encontramos que el Camp principal está lleno, hay 2 y en el segundo nos hacen hueco en la parte de atrás,  Camp , viendo las estrellas, nos sorprende una manada  que atraídos por la luz de la caseta del baño, vienen al campamento, entre las caravanas. Al principio nos asustamos pues con los prismáticos sin luz solo vemos un animal que viene hacia nosotros, apagamos la luz exterior de la caravana y cuando están más cerca vemos que se tratan de Oryx. Pasamos unas horas sentados mirando los colores del cielo namibio. Increíble.

Viendo las estrellas en el desierto del Namib. La foto no hace justicia. Mientras, los Oryx y los otocioni, paseando entre las caravanas.

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